Saturday, November 6, 2010

El molar de Judas

Trabajaban día y noche con sus herramientas. Socavando la superficie, ya habían llegado a hacer un pozo bastante profundo.

Pero a veces hay sorpresas, y uno nunca debería fiarse de las personas.

Todo sucedió inesperadamente, primero un aluvión de agua dejó inoperantes a centenares de ellos. Una segunda remesa llegó sin pérdida de tiempo, pero éstos fueron atacados por una especie de tornado que arrasó con todo. El panorama se estaba poniendo difícil. No obstante lo grave de la situación, seguían llegando refuerzos, pero esta vez para quedar sepultados bajo un magma que no tardó en endurecerse.

Judas los traicionó sin aviso, tantas veces lo habían oído decir que jamás se sentaría en la silla de un dentista…, y finalmente...ahí estaba, muy orondo con su molar de oro.

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